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Sólo para Jesuitas
El hombre de acción
Reflexión personal, noviembre de 1947
I. Virtudes del hombre de acción
Foto: Jesuitas de Bolivia en el Brasil, 2011.
Hay que llegar a la lealtad total. A una absoluta transparencia, a vivir de tal manera que nada en mi conducta rechace el examen de los hombres, que todo pueda ser examinado. Una conciencia que aspira a esta rectitud siente en sí misma las menores desviaciones y las deplora: se concentra en sí misma, se humilla, Baila la paz.
Debo considerarme siempre servidor de una gran obra. Y, porque mi papel es el de sirviente, no rechazar las tareas humildes, las ocupaciones modestas de administración, aun las de aseo... Muchos aspiran al tiempo tranquilo para pensar, para leer, para Separar cosas grandes, pero hay tareas que todos rechazan, que éstas sean de preferencia las mías. Todo ha de ser realizado si la obra se ha de hacer. Lo que importa es hacerlo con inmenso amor. Nuestras acciones valen en función del peso de amor que ponemos en ellas…
La humildad consiste en ponerse en su verdadero sitio. Ante los hombres, no en pensar que soy el último de ellos, porque no lo creo; ante Dios, en reconocer continuamente mi dependencia absoluta respecto de Él, y que todas mis superioridades frente a los demás provienen de Él.
Ponerse en plena disponibilidad frente a su plan, frente a la obra que hay que realizar. Mi actitud ante Dios no es la de desaparecer, sino la de ofrecerme con plenitud para una colaboración total.
Humildad es, por tanto, ponerse en su sitio, tomar todo su sitio, reconocerse tan inteligente, tan virtuoso, tan hábil como uno cree serlo; darse cuenta de las superioridades que uno cree tener, pero sabiéndose en absoluta dependencia ante Dios, y que todo lo ha recibido para el bien común. Ese es el gran principio: Toda minoridad es para el bien común (Santo Tomás).
No soy yo el que cuenta, es la obra. No achatarme. Caminar al paso de Dios. No correr más que Dios. Fundir mi voluntad de hombre con la voluntad de Dios. Perderme en Él. Todo lo que yo agrego de puramente mío, está demás; mejor, es nada. No esperar reconocimiento, pero alegrarse y agradecer los que vienen. No achicarme ante los fracasos; mirar lo que queda por hacer, y saber que mañana habrá un nuevo golpe, y todo esto con alegría.
Munificencia, magnificencia, magnanimidad, tres palabras casi desconocidas en nuestro tiempo. La munificencia y la magnificencia no temen el gasto para realizar algo grande y bello. Piensa en otra cosa que en invertir y llenar los bolsillos de sus partidarios. El magnánimo piensa y realiza todo en forma digna de la humanidad: no se achica. Hoy se necesita tanto, porque en el mundo moderno todo está ligado. El que no piensa en grande, en función de todos los hombres, está perdido de antemano. Algunos te dirán: "¡Cuidado con el orgullo!... ¿por qué pensar tan grande?". Pero no hay peligro: mientras mayor es la tarea, más pequeño se siente uno. Vale más tener la humildad de emprender grandes tareas con peligro de fracasar, que el orgullo de querer tener éxito, achicándose.
Grandeza y recompensa del militante en el gran combate que libra: sobrepasarse siempre más en el amor... ¿El éxito? ¡Abandonarlo a Dios!
II. Pecados de un hombre de acción
Creerse indispensable a Dios. No orar bastante. Perder el contacto con Dios. Andar demasiado a prisa. Querer ir más rápido que Dios. Pactar, aunque sea ligeramente, con el mal para tener éxito.
No darse entero. Preferirse a la Iglesia. Estimarse en más que la obra que hay que realizar, o buscarse en la acción. Trabajar para sí mismo. Buscar su gloria. Enorgullecerse. Dejarse abatir por el fracaso. Aunque más no sea, nublarse ante las dificultades.
(Extracto del libro: Un Fuego que enciende otros fuegos. Páginas escogidas del PADRE ALBERTO HURTADO. Chile 2004. p. 113-115).
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Sólo para Adultos Jóvenes
Se vive mal la edad. ¿Tirar la toalla a los 60? Por R.P. Adolfo Nicolás, sj - General de la Compañía de Jesús
Foto: H. Mariano Alique, S.J. - Pintor jesuita
“Estamos en tiempos recios. Ni siquiera nos podemos jubilar, mientras que nuestros hermanos y hermanas lo han hecho ya hace tiempo (aunque los que han sido siempre activos lo siguen siendo con trabajos a tiempo parcial o con un nuevo empleo cuidando nietos...). Y sin embargo tenemos precisamente en esto una nueva misión en la Iglesia y en la Sociedad. Quizás es éste el momento en que se nos pide algo de creatividad, un nuevo testimonio a nuestro mundo de que se puede uno hacer mayor sin perder la alegría, el celo apostólico, el amor al prójimo y la capacidad de servicio, aunque el servicio cambie con el tiempo.
El Profesor Hinohara de 99 años, es un doctor japonés protestante, que sigue ejerciendo a esta avanzada edad y que hace unos 5 ó 6 años escribió un "best-seller" sobre cómo hacerse mayor de una manera sana y positiva. El resumen del libro es simple, como tres palabras, y se aplica, creo yo, tanto a individuos, como a Provincias, como a Órdenes Religiosas.
La primera palabra es "creatividad". Dicho más sencillo es: "comienza algo nuevo". No te quedes mirando atrás, como si todo hubiera terminado. Hay mucho por delante. Una obra, un servicio, un libro, una colección, un catálogo útil para otros... lo que sea. La segunda es "amor". Es decir, sigue queriendo y déjate querer. Acepta ser el "abuelo cariñoso" que todos quieren tener cerca, porque siempre da calor. No te retires a tu cuarto porque te crees que molestas. Déjate ver y querer. Deja que te ayuden y da las gracias con alegría... Y la tercera es "paciencia". Crece en tu capacidad de sufrir. Paciencia con el cuerpo, con la mente, con los demás, con que las cosas no nos salgan tan bien como antes... El doctor japonés dice: "aprende paciencia" -la palabra que usa se podría también traducir como "aprende aguante"-, porque hay mucho que aguantar de uno mismo y de la realidad en torno, que no está organizada para nosotros. Un protestante de inspiración cristiana que tiene un exitazo con no-cristianos. Creo que vale la pena que nosotros también tomemos esto como un mensaje a nuestro mundo: se puede ser mayor con garbo, creativamente, con cariño y sin dramatizar los contratiempos.”
(Extractado de Información SJ, enero-marzo 2011. Visita del P. General a España en el V Centenario de S. Fco. Borja, pp.6-7)
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Sólo para Jóvenes
JUVENTUD
Es la edad en que florece la vida en todas sus manifestaciones. El joven descubre la belleza y el amor y se siente inclinado al otro sexo. Tiene sed de conocimientos y su ideal, comúnmente, es formar una familia en la que se encuentren felices una joven amada y unos hijos posibles. Por esto busca el trabajo o conseguir una profesión, como una necesidad.
Pero, paradójicamente, se siente inseguro de sí mismo ante este mundo nuevo que se le ofrece e inconscientemente busca apoyo en sus padres, en sus educadores o en los amigos.
Siempre, pero más en las circunstancias críticas en que nos encontramos , si no encuentra satisfacción a sus deseos, por ejemplo el trabajo o una retribución que él cree le es debida, podría surgir un peligroso y pertinaz desaliento que le harían pasto abonado para una vida sin ilusión, entregándose a la bebida o a la droga. Los gobiernos, las sociedades públicas y aun privadas que estén en posibilidad de hacerlo tienen un deber estricto de procurar un trabajo adecuado a la capacidad y aspiraciones de los jóvenes. (Condensado de LF).
Por eso sus padres y educadores han de seguir su vida con una discreta vigilancia, procurando formar en él un carácter fuerte, con ideas claras sobre la vida y el destino último del hombre y fuerza de voluntad para seguirlas, para lo cual ayudará no poco enseñarle a superar el respeto humano, dándole a conocer el significado de las prácticas religiosas, que muchas veces cree que no tienen sentido, y por esto las abandona.
“Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y han aceptado la palabra de Dios en su corazón, y porque han vencido al maligno.” 1 Juan 2, 14.
Estad atentos a no dejaros seducir por doctrinas que tratan de justificar la violencia o el odio, que reducen a los miembros de la familia humana a simples factores de una evolución histórica y los enfrentan en la lucha de clases. No caigáis tampoco en esa huída egoísta y falaz, consistente en buscar la satisfacción irracional de los apetitos: el abuso del alcohol, la droga, la ausencia de toda norma moral en la conducta sexual y la tentación de fácil enriquecimiento a través del narcotráfico son otros tantos concentrados de seducción que amenazan con destruir a las personas y la sociedad.” Juan Pablo II a los jóvenes de Cochabamba (Bolivia), 11 mayo 1988.
(Diccionario Básico del Creyente. P. Félix Grégori, S.J.)
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¿QUÉ ES (o debe ser) LA FAMILIA PARA EL CATÓLICO?
Familia. Es una comunidad; la comunidad conyugal, creada por Dios a semejanza de la Comunidad Divina: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo y el vínculo que une a las tres divinas personas es el AMOR; así en la comunidad familiar; el padre, la madre, y los hijos y el vínculo que une a la familia es el AMOR. “Cuando Dios creó al hombre, lo creó parecido a Dios mismo; hombre y mujer los creó, y les dio su bendición: tengan muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo”. Génesis 1, 27-28.
La familia debe ser vuestro lugar de encuentro con Dios. Cada familia está llamada por el Dios de la paz a construir día a día su FELICIDAD en la comunión.
“El auténtico amor de Dios dentro de la comunión matrimonial se manifiesta necesariamente en una actitud positiva ante la vida y fructifica en la procreación. El anticoncepcionismo es una falsificación del amor conyugal, que convierte el don de participar en la acción creadora de Dios en una mera convergencia de egoísmos mezquinos”. Juan Pablo II en La Paz (Bolivia), 10 mayo 1988.
En la familia fundada en el matrimonio “el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado y, por consiguiente, qué quiere decir en concreto ser persona… El don recíproco de sí, por parte del hombre y de la mujer, crea un ambiente de vida en el cual el niño puede hacer nacer y desarrollar sus potencialidades, hacerse consciente de su dignidad y prepararse a afrontar su destino único e irrepetible”. CA 39.
(Diccionario Básico del Creyente. P. Félix Grégori, S.J.)
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Sólo para ateos
¿Q u é e x i s t e y q u é n o?
Alemania. Inicio del siglo 20. Durante una conferencia con varios universitarios, un profesor de la Universidad de Berlín...
… propuso un desafío a sus alumnos con la siguiente pregunta: “¿Dios creó todo lo que existe?"
Un alumno respondió, valientemente: Sí, Él creó …
¿Dios realmente creó todo lo que existe? Preguntó nuevamente el maestro.
Sí, señor, respondió el joven.
El profesor respondió: “Si Dios creó todo lo que existe, ¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe! Y si establecemos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, ¡entonces Dios es malo!!"
El joven se calló frente a la respuesta del maestro, que feliz, se regocijaba de haber probado, una vez más, que la fe era un mito.
Otro estudiante levantó la mano y dijo: ¿Puedo hacerle una pregunta, profesor?
Lógico, fue la respuesta del profesor.
El joven se paró y preguntó: Profesor, ¿el frío existe?
¿Pero qué pregunta es esa?… Lógico que existe, ¿o acaso nunca sentiste frío?
El muchacho respondió: "En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en verdad es la ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía”. “El cero absoluto es la ausencia total de calor; todos los cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos esa definición para describir de qué manera nos sentimos cuando no tenemos calor."
Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante.
El profesor respondió: Existe.
El estudiante respondió: La oscuridad tampoco existe. La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz. “La luz la podemos estudiar, ¡la oscuridad, no!
A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de ondas. ¡La oscuridad, no!
… “¿Cómo se puede saber qué tan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio.” “La oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz.”
Finalmente, el joven preguntó al profesor: Señor, ¿EL MAL EXISTE?
El profesor respondió: Como afirmé al inicio, vemos estupros, crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal.
El estudiante respondió: “El mal no existe, Señor, o por lo menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien… De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios.” Dios no creó el mal.
… El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos. Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz.
El joven fue aplaudido de pié, y el maestro, moviendo la cabeza, permaneció en silencio …
El director de la Universidad, se dirigió al joven estudiante y le preguntó: ¿Cuál es tu nombre?
Me llamo, ALBERT EINSTEIN.
Actualizado (Viernes, 27 de Enero de 2012 20:25)


