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Planificación de la Provincia implementa el discernimiento comunitario

Se trata de un ejercicio espiritual con las herramientas y técnicas de una planificación rigurosa. Es decir, es un discernimiento comunitario que aprovecha y adapta las herramientas y procesos de una planificación estratégica para reavivar el carisma ignaciano, buscar la voluntad de Dios en la escucha al Espíritu.


El Plan Apostólico Provincial que emprende la Compañía de Jesús en Bolivia se caracteriza por basarse en la comunidad como  unidad de planificación para pasar del razonamiento lógico individual al discernimiento comunitario. Es decir, no será un solo jesuita o un grupo de jesuitas que determine cómo debe enfocarse y dirigirse la planificación. Será un trabajo de todos, para todos, con todos.

Para la Comisión de Planificación este proceso de escucha del Espíritu comprende tres momentos. El primero es crear un clima de discernimiento desde las comunidades; segundo, leer qué dice el Espíritu en situaciones que pueden ser complejas, el Kairós; y, tercero, reavivar la esperanza que permita aterrizar en  obras lo que el Espíritu nos dice porque la Compañía es un cuerpo para la misión.

“No queremos que sean las personas las que planifiquen, sino las comunidades porque la Compañía es un cuerpo. Cuando hablamos de que la unidad de planificación es la comunidad estamos hablando de una nueva manera de enfrentar la planificación que nos permita superar las visiones personales, los intereses personales. Lo que nos interesa es ver, en la comunidad y a través de ella, qué es lo que el espíritu nos dice”, afirmó el P. Enrique Oizumi.

Esta novedosa y compleja estrategia de planificación surge en medio de un análisis realizado por la Comisión de Planificación ante un clima no muy favorable por los cambios de paradigmas actuales en  los que la vida religiosa está sumida y porque en ésta no existe una cultura evaluativa.

De esta manera, se decidió mezclar elementos técnicos de planificación con lo mejor de la espiritualidad ignaciana, el discernimiento, para otorgar un tono espiritual a lo que en otros lugares se haría frente tan solo con una encuesta.

Por tanto, la dinámica del primer momento, crear un clima de discernimiento, se llevará adelante durante dos meses. Es decir, cada quincena los jesuitas reciben una Guía y otros documentos para su oración y reflexión. Culminando la quincena, la comunidad se reúne nuevamente para compartir lo sentido, lo vivido, lo reflexionado y luego ser trasmitido a la Comisión de Planificación para su integración y estructuración.

Según el padre Oizumi, algunos superiores de las comunidades en la Consulta Ampliada recibieron con sorpresa este nuevo planteamiento, ya que el discernimiento es visto por muchos como el discernimiento sobre algo concreto. En cambio, el modelo de planificación que estamos llevando adelante propone un discernimiento más complejo donde se trabaja desde una escucha del Espíritu, es decir, oyendo a todas las comunidades como un cuerpo.

“Yo creo que aquí se trata de reavivar lo más profundo la vocación del jesuita,  lo que nos distingue de los demás carismas, la obediencia que no es otra cosa que, lo que estamos haciendo con esta planificación,  la búsqueda de la voluntad de Dios”, concluyó.

En mayo se realizó en Cochabamba la Consulta Ampliada entre el P. Provincial, Osvaldo Chirveches, su Consulta y los superiores de todas las comunidades para abordar la elaboración en conjunto de este proceso de planificación apostólica que regirá a la Compañía de Jesús de Bolivia durante los próximos cinco años.

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