La restauración

Renacer de las cenizas...

Historia de la Compañía de Jesús en Bolivia 1848-1851. P. Javier Baptista, S.J.

Restaurada la Compañía de Jesús por Pío VII en 1814, se crearon entre otras, las Provincias de España y México. Esta última fue la única en América Latina que pudo reconstituirse con los sobrevivientes de la antigua Compañía y nuevas vocaciones. Ninguna de las otras provincias latinoamericanas pudo rehacerse. Los pocos que quedaron de las Provincias de Nueva Granada, Quito, Perú, Chile y Paraguay, pasaron a formar parte de la Provincia de España, lo mismo que los que quedaban de las antiguas Provincias de Andalucía, Aragón, Castilla y Toledo. Entre los de la antigua Provincia de España, figuraba el cochabambino P. Juan Crisóstomo Muñoz.

Restablecida la Compañía en España y sus dominios por Fernando VII, se crearon varias juntas en los territorios de América, dependientes de una junta central en Madrid, para reestablecerla en los diferentes territorios. Una de ellas fue la llamada Audiencia de Charcas, para todo el Virreinato del Río de la Plata, que comprendía la Audiencia de Charcas y las Gobernaciones de Buenos Aires, Asunción y Tucumán. Suprimida la Compañía en España en 1820, volvió a ser reestablecida en 1823. Después de la muerte del rey Fernando VII en 1833, surgió el problema de la sucesión. El rey había nombrado heredera del trono a su hija Isabel, menor de edad, y regente a su esposa María Cristina. España se dividió en dos facciones. Por un lado, los partidarios de Isabel, liberales y anticlericales, defensores de la monarquía constitucional, y por otro, los del hermano del rey difunto, Don Carlos, defensores de la monarquía absoluta y de la Iglesia Católica. Mezclada inextricablemente la política con la religión, el gobierno resolvió suprimir a la Compañía de Jesús, vista como el baluarte principal de los partidarios de don Carlos. El 4 de julio de 1835 la regente María Cristina decretó la supresión de la Compañía "por convenir a la prosperidad y bien del estado"

La disolución de la Compañía en España en 1835 hizo posible su reimplantación en América Latina, donde se estableció formando jurisdicciones que se llamaron "misiones", dependientes de la Provincia de España. Juan Manuel de Rosas, jefe del partido federal, gobernador de la Provincia de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de las demás provincias de la federación argentina, pero virtualmente jefe de toda la nación, a sugerencia del sacerdote José Reina, invitó a las jesuitas a establecerse en la Argentina. Los seis primeros, cinco sacerdotes y un hermano, llegaron a Buenos Aires el 9 de agosto de 1836. Quedó constituida la Misión de Buenos Aires, cuyo primer superior fue el P. Mariano Verdugo. La comunidad se instaló en el antiguo colegio de San Ignacio, devuelto por el gobierno y abrió de inmediato un nuevo colegio. Con el aumento de efectivos pudo abrirse una residencia en Córdoba en 1838. Al año siguiente, 1839, se fundó el noviciado en Buenos Aires en la residencia de Regina Martyrum con dos novicios, y en los locales del colegio San Ignacio, la casa de formación con siete teólogos y dos filósofos.

Debido a la actitud arbitraria de Rosas frente a sus opositores, los jesuitas se distanciaron de él. Rosas, que pretendía someter a la Compañía a su voluntad, clausuró el colegio en 1841.Por esta razón, los jesuitas estudiantes se trasladaron a Córdoba. En 1842 los demás jesuitas tuvieron que dispersarse, lo que dio lugar a la fundación de residencias en San Juan y Catamarca, dentro de la confederación argentina, en Montevideo (Uruguay), en Porto Alegre e isla de Santa Catalina (Brasil), y en Santiago (Chile). La dispersión de los jesuitas en lugares tan diversos hizo que se cambiara el nombre de misión de Buenos Aires por el de Misión del Paraguay. El nuevo superior, P. Bernardo Parés, fijó su residencia en Montevideo en 1845. Ese mismo año Rosas logró impedir el establecimiento de los jesuitas en Mendoza. En 1848 forzó a los otros gobernadores a expulsarlos de San Juan, Catamarca y Córdoba.

Siguiendo las consignas de Rosas, el gobernador de Córdoba, ordenó a los jesuitas abandonar su territorio. El P. José Fondá, que era el superior, el P. Ignacio Funes (argentino) y el hermano Gabriel Ramis, llegaron a Tarija en marzo de 1848. Allí se hospedaron en el convento de los P.P franciscanos, y se dedicaron a los ministerios de predicación y confesión. Luego fueron llamados a Sucre por el deán de la catedral, donde fueron recibidos apoteósicamente. Fueron acogidos por los padres filipenses, con quienes formaron comunidad

Posteriormente, procedentes de Catamarca llegaron a Tarija los P.P. Juan Gandásegui y Miguel Ignacio Landa y el H. Manuel Nieto, a quienes no los dejaron salir los tarijeños. Ellos permanecieron en Tarija con la intención de fundar un colegio, conforme a los deseos manifestados de la población. El 2 de agosto de 1849 el P. Parés les ordenó partir a Chile. Todos pudieron cumplir la orden, con excepción del P. Fondá, quien era rector del Seminario san Cristóbal y profesor de teología, vice-canciller de la Universidad de san Francisco Javier y miembro del Consejo Universitario. El Presidente de la República, Manuel Isidoro Belzu, se opuso a su salida. Manifestó que mientras él fuera presidente de la República, el P. Fondá no saldría de sucre. Por medio del Ministerio de relaciones exteriores escribió al P. José Peña, superior de los jesuitas de Chile, que en vez de retirar al P. Fondá, le enviase compañeros. El P. Fondá salió del país después del atentado contra Belzu (6 de septiembre de 1850). En julio de 1851 ya se encontraba en Chile, donde fue nombrado superior de los jesuitas de ese país.

En 1863 la Provincia de España se dividió en dos, Aragón y Castilla. La misión Paraguaya pasó a depender de la Provincia de Aragón, y las Misiones Ecuatoriana y Colombiana de la de Castilla.

La Misión Paraguaya pasó a llamarse Misión Chileno-Paraguaya en 1868, y en 1908 Chileno-Argentina, más lógicamente, puesto que no tenía ninguna casa en el Paraguay. Por ser la Argentina la sede superior de la misión, se llamó Argentino-Chilena en 1915, y con el mismo nombre fue constituida en 1918. En 1936 se creó la Provincia Argentina, que incluía además de la Argentina, a las repúblicas del Paraguay y el Uruguay.

 

 

Actualizado (Viernes, 23 de Diciembre de 2011 22:58)

 
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