Tarraconense

Una hermandad sin fronteras

1950-1967 (Provincia Tarraconense). P. Javier Baptista, S.J.

El 25 de diciembre de 1950 el P. General Juan Bautista Janssens creó con las repúblicas de Bolivia y Paraguay, que fueron segregadas de la Provincia Argentina, la Vice-Provincia Boliviano-Paraguaya, dependiente de la Provincia Tarraconense, que abarcaba en España las regiones de Cataluña, Valencia y Baleares. Su primer Vice-Provincial fue el P. Luis Parola, de la Provincia Argentina. El Provincial de la Provincia Tarraconense, P. Julián Sayós, envió a Bolivia y Paraguay un centenar de jesuitas, muchos de ellos aún estudiantes. Con el aumento de personal, se reforzaron los colegios de La Paz y Sucre y la residencia de Santa Cruz, que pasó a ser parroquia. En 1959 el P. Ramón Cabré asumió la dirección del Observatorio San Calixto, en reemplazo del P. Descotes.

En 1952 se fundó en Cochabamba el noviciado con diez novicios venidos de España, y tres bolivianos, en Villa Loyola, casa de vacaciones del Colegio San Calixto. En el transcurso del año entraron al noviciado cuatro bolivianos más. En 1954 el P. Sayós fue nombrado Vice-Provincial de Bolivia y Paraguay. En 1958 el noviciado se trasladó a Santa Vera Cruz, a siete kilómetros y medio de la ciudad de Cochabamba. En 1958 el Paraguay pasó a depender de la Provincia de Andalucía, y Bolivia continuó como Vice-Provincia dependiente de la Provincia Tarraconense.

La Compañía se hizo cargo de varias parroquias en las ciudades, en las áreas rurales y en las minas. En Santa Cruz, la residencia de La Merced pasó a ser parroquia. En Cochabamba, se tomó la de la Compañía (1952), en la Iglesia adyacente al que fue Colegio San Luis Gonzaga hasta la expulsión de 1767, y otra en Santa Vera Cruz (1953). En Oruro se erigió una nueva parroquia suburbana (1953), desde la que se atendían los campamentos mineros de Japo, Morococala y Negro Pabellón. En 1955 se hizo cargo de la parroquia rural de Machacamarca. En 1959 se tomó la parroquia de Uncía, en el departamento de Potosí, con la atención de los campamentos mineros de Bolívar Centenario, Miraflores y Socavón Patiño. En Potosí se abrió una residencia junto a la Iglesia de La Merced, desde la que se atendió la parroquia suburbana de San Benito. La Compañía se hizo cargo de la parroquia de la colonia japonesa de San Juan de Yapacaní, en el departamento de Santa Cruz. Durante dos años (1960-1961) los jesuitas se establecieron en la hacienda de Pairumani, cerca de Cochabamba, sin cargo de parroquia, con la intención de realizar en la zona una labor evangelizadora y de promoción social del campesinado. Se desistió del proyecto, debido a las dificultades provenientes de la estructura misma de la hacienda. En 1962 se pensó en cambio en llevarlo a cabo, en el pueblo de Charagua, en el departamento de Santa Cruz, en el Vicariato Apostólico de Cuevo, juntamente con la atención de la extensa parroquia de Charagua, en una propiedad heredada por el P. Isidoro Mery, charagüeño, y cedida por éste a la Compañía en sus últimos votos, quien posteriormente dejó la Compañía. En 1964 se fundó el Instituto Rural de Charagua, para la formación de campesinos. Fracasado también ese plan, se intensificó la labor pastoral y social entre los guaraníes (conocidos antiguamente con el nombre de chiriguanos). El P. Gabriel Siquier, quien había iniciado ese tipo de trabajo en Pairumani, fue también el pionero en Charagua. El y el P. Luis Farré iniciaron la labor apostólica en lengua guaraní. En I974 falleció el P. Oscar Vilardell, víctima de la fiebre amarilla, contraída mientras atendía a los campesinos enfermos durante una epidemia. Más tarde surgió la obra de Arakuarenda (Centro de Formación Guaraní para Adultos), donde se forman los catequistas y los líderes guaraníes, y donde se estudia la lengua y la cultura guaraní .

Esta apertura de nuevos horizontes no impidió la continuación de la labor educativa, tan característica de la época anterior. Durante tres años (1956-1959), se tomó en el norte de Potosí, teniendo como centro el pueblo de Uncía, la dirección de las Escuelas de Cristo, fundadas por los PP. franciscanos. Se abrieron colegios nocturnos para jóvenes obreros en el Colegio San Calixto de La Paz (1959) y en el Colegio Sagrado Corazón de Sucre (1960). En 1960 se abrió un colegio en la colonia japonesa de San Juan de Yapacaní. Con el aumento de alumnos del Colegio San Calixto de La Paz, en 1965 se vio la necesidad de construir un nuevo edificio en la zona de Següencoma. Sin embargo, no pudo cerrarse el antiguo colegio, por lo cual el nuevo se fue desarrollando a parte, llegando a ser un colegio independiente con el nombre de San Ignacio. En 1966 se fueron implantando las escuelas y colegios fiscales de Fe y Alegría, en zonas populares de las ciudades y en áreas rurales, con la colaboración de diferentes congregaciones religiosas masculinas y femeninas.

 

 

Actualizado (Martes, 26 de Febrero de 2013 15:57)

 
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